Lo he probado por ti: ¡comprar Followers de Twitter!
Publicado el 27 septiembre 2012

Hace tiempo que me interesa el tema, más por la broma que por otra cosa, de la compra de followers en Twitter. Siempre me han fascinado un poco esas webs que pululan por ahí y que te proponen, por tal o cual suma, conseguir de golpe 500, 1000 o 10000 followers en tu cuenta de Twitter, así, sin moverte, sin ni siquiera tener gracia. ¿Para qué sirve hacer eso? ¿De verdad? Dos supuestos:
- Eres una marca, un artista. Está claro que tener 63 followers en el contador es ridículo. Si tienes 2 o 3000, ya pareces menos novato. En ese caso, sí le veo el interés. Así que compras followers, y de dos cosas una. O cuela sin problema, nadie se da cuenta y quedas de lo más guay. O se nota, y te ponen a caer de un burro, le pasó a la agencia Fred&Farid, por ejemplo. Humillación y todo eso.
- Eres tú mismo. Vamos, solo un tío que dice cosas en Internet. Bueno, al final es un poco lo mismo: si tienes 16 followers, la mayoría de los capullos de tuiteros influyentes no te van a contestar. Lo sé, soy uno de ellos. En cambio, si tienes gente en el contador, entonces sí, cuentas (también funciona si eres una chica sexy en tu foto de perfil). Y además, está claro que cuantos más followers tienes, más ganas, es así, dan más ganas de seguir a los ganadores (yo) que a los perdedores (los demás). Es totalmente idiota, evidentemente, e impide que un montón de gente muy divertida o interesante despunte en el Twitter mundial.
Bueno, ¿y entonces cómo se compra?
En mi caso fue muy tonto: un bot asqueroso me envió su cochina publicidad para venderme sus followers. Como de costumbre, iba a banearlo, luego dudé, y pinché en el enlace, SOLO PARA VER. Fui a parar a esta página:
Vale, 5 $, o sea unos 3-4 euros, por 2000 followers. Es que es NADA, es el precio de medio bocadillo en mi panadería. ¿Y sabes qué? Dije TRATO HECHO.
Ahí está, está claro que asumí el asunto hasta el final, por el cachondeo, tuiteando el desarrollo de la cosa. Muy sinceramente pensaba que era un timo, pero 3 o 4 euros en Paypal no me iban a matar. Una vez pagados mis euros, nada. Cero patatero. Así que espero. Luego lo olvido. DE REPENTE, EL DRAMA. Al cabo de unas horas, la cosa se dispara:
Y, en efecto, en menos de una hora, me cayeron encima algo más de 2000 followers. Siempre el mismo perfil, menos de 15 seguidores cada uno, todos avatares de chicas y biografías al azar.
Bots de los cochinos de verdad, pues. Sin florituras, llegaron todos a la vez. Luego la cosa se calmó, ya estaba hecho, pasé de menos de 5000 followers a más de 7000. Sin tener gracia, sin montar ningún revuelo, nada, solo soltando 3 euros. La gráfica no deja lugar a dudas:
¿El resultado de todo esto? Pues nada, fue divertido, y de repente soy más rico en 2000 bots que no sirven para nada, salvo para hacer creer a las agencias de todo pelaje que soy UN POCO más influyente de lo que soy en realidad. Dicho esto, desde este salto a 7000 tengo la impresión de que mi curva de aumento de followers ha subido, creo de verdad que cuanto mayor es el número de followers, más atractivo te vuelves. Lo feo de todo esto es que me habría sido posible comprar no 2000 sino 10000 followers, por apenas un poco más, y sobre todo pagárselos a cualquiera. Como para lanzar rumores sucios sobre falsos tramposos en el mundo del Twitter mundial. Por el contrario, si quieres darle una alegría a un colega que está en Twitter, siempre puedes pagarle unos miles de followers, ¡es más barato que una caja de bombones!
Crédito de la foto: Ilustración generada por IA
Por Paingout



