Elegir bien tu contraseña
Publicado el 6 noviembre 2016 · actualizado en 2020

(Este artículo se publicó en 2016 en pingoo.com y luego se actualizó ligeramente en 2020)
No voy a daros los consejos habituales que se leen aquí y allá sobre el tema, sino más bien mi propio método para gestionar todas mis contraseñas en Internet. Lo he probado todo, pero desde hace años sigo con la misma estrategia, que es, creo, bastante eficaz.
Lo primero, decidí no usar ningún programa para archivar mis contraseñas, primero porque ya no me fío de ellos, y segundo porque no me gusta que una sola contraseña permita acceder a todas mis demás contraseñas. Así que uso mi cerebro. Aquí va cómo.
- Usar una contraseña distinta por sitio
Es lo básico, no usar la misma contraseña en todas partes, sobre todo no, nunca. Procura tener una contraseña para cada sitio. Ahí te dices que es demasiado pesado, pues no, no tanto, ya volveré sobre ello.
- Una contraseña fácil para los sitios de chorra.
Puedes perfectamente conservar una contraseña sencilla y corta para los sitios que no plantean ningún problema, por ejemplo para el sitio del que te trae la pizza. Yo uso 3 contraseñas distintas: – Una contraseña ultrasimple que solo yo conozco, la misma para todos los sitios de chorra. Tipo Conejo123. – Una segunda contraseña ultrasimple para todos los sitios de chorra, y que comparto con amigos. Por ejemplo Netflix. Tipo Calabacin123. – Una contraseña larga y compleja basada en una frase que adapto a cada sitio. Es la más importante. Vuelvo enseguida sobre ella. Será del tipo 7Mgmlpppqllc2P.
- ¿Cómo encontrar y acordarse de una contraseña ultracomplicada?
Pues aquí va mi método, francamente eficaz. Basta con conocerte de memoria una frase de chorra. En el ideal, hace falta que esa frase sea absurda o imposible de encontrar. Una cita que adores un poco modificada, un poema corto, o lo que sea. En mi ejemplo, la frase que debo conocer es: Me gustan mucho las patatas fritas pero no tanto como los unicornios de pascua. Es una tontería, ¿eh? Pues es perfecto.
¿Y qué hacemos con esa frase? Pues le aplicamos cierto número de reglas, para convertirla en contraseña. Por ejemplo: – Las primeras letras de cada palabra: Mgmlpfpntcludp. – Reemplazamos los «de» por «2», da: Mgmlpfpntcludp (nota: adapta según tu idioma). – Terminamos siempre por una mayúscula: MgmlpfpntcludP.
¡Y ya tienes una bonita contraseña de calidad!
Ahora hay que saber modificarla ligeramente para que sea distinta en cada sitio. Varias posibilidades, por ejemplo tomar la primera o última letra del sitio e insertarla en medio de tu frase. Para más seguridad voy a tomar la segunda letra del sitio, así que para el sitio de la BNP por ejemplo, será la N. Esa letra la voy a añadir justo después del «Me gustan mucho» de mi frase, quedaría «Me gustan mucho BNP las patatas fritas pero no tanto como los unicornios de pascua». Si aplico todas mis reglas, da pues MgmBnlpfpntcludP. Limpio. Para más seguridad, puedes elegir varias letras que añadir por sitio. Puedes incluso basarte en otra cosa que no sea el nombre del sitio, por ejemplo el color del logo, y en lugar de añadir una n, añadiría la v del «verde» de BNP, o la «e» de la segunda letra de «verde». A ti te toca encontrarlo, puede ser cualquier cosa.
- ¿Y las cambias a menudo tus contraseñas?
Sí, tengo una lista con todos los nombres de los sitios en los que tengo cuenta, modifico mi secuencia todos los años. Si cambias esta contraseña en 2020, pues por qué no añadir 20 al final, pero es demasiado fácil, así que se puede añadir solo un 2 o un 0, dará en mi caso MgmBnlpfpntcludP2. Salvo que ese 2 queda un poco flojo al final, así que lo vamos a poner justo al principio: 2MgmBnlpfpntcludP
- ¡JODER, PERO QUÉ COÑAZO ES TU MÉTODO!!!
No. Pruébalo, ya verás, es menos pesado de hacer que de leer, y además tiene algo lúdico eso de encontrar la frase de chorra del principio y toda la mecánica del «código secreto».
- No me apetece hacer como tú.
¡Pues prueba otras cosas! Lo importante es tener contraseñas distintas para cada sitio, que sean largas, y cambiarlas con regularidad. Cuando sea posible, activa también la doble autenticación en los sitios que la ofrecen, asegura aún más.
Por Paingout



