Trainspotting 2: la secuela que no era necesaria…

Publicado el 28 febrero 2017

Esta tendencia generalizada a producir las secuelas de las películas icónicas de los años 80 y 90 es a veces molesta. No porque las secuelas en cuestión sean siempre bastante malas (aunque…), sino sobre todo porque a veces huele de verdad a secuela forzada, de marketing, sin muchas ideas…

Es un poco la impresión que nos dio Trainspotting 2. Danny Boyle quiso dirigir una secuela directa de la primera, 20 años después, para ver en qué se había convertido cada uno. Sobre el papel es una idea chula, incluso nos alegra mucho reencontrar a la mayoría de los personajes, muy entrañables, de la primera película estrenada en 1996.

Solo que la fuerza de la primera entrega era, justamente, una focalización absoluta en los personajes. La historia era casi inexistente y sin interés. Simplemente veíamos a esos toxicómanos vivir y matarse poco a poco en una Escocia devastada. Y eso bastaba en sí.

Aquí tenemos una historia de traiciones, de lío, de mezcolanza, pesada, larga, sin gran interés. Uno intenta agarrarse a la primera como puede, pero es sencillamente cansino.

Así que sí, se va a ver si adoraste la primerísima, pero sobre todo no se va si no la has visto, no serviría absolutamente de nada. Nos concentramos en el sonido, la música y las imágenes, que son soberbias, una fotografía magnífica y unos efectos visuales propios de Boyle. Seguiremos también con mucha atención y emoción la historia de Spud (interpretado por Ewen Bremner), que salva totalmente la película.

Pero nada más…

Se estrena el 1 de marzo de 2017.

Crédito de la foto: DR

Por Paingout

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