El nuevo Macbook de 12 pulgadas, maravilloso y pesado
Publicado el 4 junio 2015

Para respetar la tradición del Paingout fan de Apple, aquí va mi pequeña reseña del nuevo Macbook, salido hace unas semanas y recién disponible. Como siempre (no sé por qué aviso siempre), no entraré en los detalles técnicos, primero porque no soy especialista (en realidad sí, un poco, pero soy un chico modesto), y segundo porque de esta máquina le daremos la vuelta enseguida. Sé que os gusta cuando os hago el truco del «por qué es bueno» y «por qué no es bueno», así que os lo voy a hacer una vez más.
Primero, una pequeña introducción: aquí estamos ante un Macbook con una pantalla de 12 pulgadas. No es un Macbook Air, pero este Macbook es, sin embargo, mucho más fino y ligero que un Macbook Air. Para que os hagáis una idea, incluso es más fino y ligero que el Macbook Air de 11 pulgadas, que sin embargo tiene una pantalla más pequeña. Para simplificar, estamos ante un producto improbable, que lo apuesta absolutamente todo a la finura y la ligereza, y absolutamente nada al rendimiento. El objetivo es claramente el nómada que ya tiene un Mac grande en casa, o quienes de verdad no necesitan para nada tratar fotos o vídeo. ¡Venga, vamos!
LO QUE ES SÚPER MEGA GUAY: – El tamaño del aparato, es minúsculo, no se nota en la bolsa, es sencillamente una locura. – La pantalla: al contrario que los Macbook Air, aquí tenemos una pantalla Retina, así que la superficie de trabajo es de verdad agradable, y evidentemente estéticamente es genial. – El teclado, a veces criticado, en el uso es francamente agradable, aunque el recorrido de las teclas sea corto. – El diseño general del aparato: además del clásico gris claro, está disponible en gris oscuro y en dorado, para que combine con tu iPhone 6 de pequeñoburgués. – El trackpad, equipado con la tecnología ForceTouch, permite varios niveles de presión. Por ahora está bastante poco aprovechado por las aplicaciones, pero debería llegar. Mientras tanto, el clic es agradable, de verdad.
LO QUE ES PESADO: – La conectividad. Soy el primero en defender a Apple cuando toma decisiones radicales sobre cambios en cuanto a puertos, cables, etc. Pero aquí sí que es un poco pesado. En realidad ya solo hay un único puerto, USB-C, no USB clásico por tanto. En sí no es grave, pero ese puerto sirve también para recargar el aparato, así que no puedes conectar algo a tu Mac y a la vez dejarlo enchufado a la corriente. Pesado, aunque uno se acostumbra. A mi nivel me fastidia sobre todo no tener puerto SD para leer mis tarjetas de memoria, así que se vuelve rápidamente pesado, entre el lector externo, el adaptador USB, etc. Como mínimo deberían haber puesto dos puertos USB-C. – La lentitud. Este mac es silencioso, no tiene ventilador, y el sistema de refrigeración es de verdad minimalista, lo que obliga a Apple a usar un procesador también muy minimalista, y por tanto francamente muy lento. Así que no es raro que el sistema vaya un poco lento, aunque hagas tareas simples. Tratar vídeos tarda una eternidad, e incluso la foto es un poco pesada (pero uno se acostumbra…).
AHÍ ESTÁ. Muy francamente, no se puede recomendar este Mac al gran público, demasiado limitado, demasiado pesado, demasiado caro también (1450 por la versión básica), para un rendimiento de verdad malísimo. Es un pequeño producto de lujo, que va como complemento del Mac que ya se tiene, o para quienes de verdad solo tienen una única necesidad: entrar en Internet y hacer un poco de ofimática de vez en cuando. Si tienes pasta, tírate a la piscina, si no espera un poco, ¿eh?, o cómprate un Macbook Air clásico.
Crédito de la foto: Apple
Por Paingout


