Me paso la vida en mi iPhone si quiero y te jodes
Publicado el 25 agosto 2013

Voy a rajar, va. Solo un poco, así, de pasada. Con los años, acompañados de un fuerte impulso de modernidad digital, uno se cruza cada vez con más gente, en la calle, en casa, en el trabajo, en el café, con los ojos clavados en sus móviles. Durante horas, como zombis, escrutando sus notificaciones de Facebook, publicando las fotos de sus fideos en Instagram, intentando desesperadamente pasar del nivel 65 del Candy Crush (hola, la Mormona), grabando sus conciertos con el móvil, y toda una serie de alegrías por el estilo.
Vale. Bien.
¿A TI QUÉ COÑO TE IMPORTA LO QUE HAGA CON MI TELÉFONO, TUERTA DE MIERDA?
Y si me apetece grabar durante 2 horas a mi gato lamiéndose la barriga, y si quiero hacer 400 fotos al día y pasarme el día dando like a tías en pelotas en Instagram, ¿en qué te molesta, panda de gilipollas de mierda?
¿Acaso yo voy a darte por saco cuando te pasas todos los domingos por la mañana comprando muebles que apestan a muerte en rastros asquerosos? ¿Acaso voy a fastidiarte cuando te pasas las noches en los váteres de bares cutres meando los 12 litros de cerveza que te has metido toda la noche?
Y cuando te pasas TODAS tus noches viendo DivX asquerosos de series de EE. UU. de mierda, ¿acaso voy a darte por saco?
Un día, un conocido, apestando a alcohol, me dice, a la salida de uno de esos bares sin interés que la plebe adora: «¡es una falta de respeto lo que haces!».
Perplejo, le pregunto de qué habla, y ese pedazo de imbécil me responde, cito:
«Ya, ¿no tienes la sensación de faltar al respeto mirando el teléfono cuando estamos tomando algo? ¡Yo creo que es una falta de respeto!»
En el momento no reaccioné mucho, ya sabes, uno nunca tiene la réplica adecuada en el momento adecuado… Solo le dije que me gustaba seguir lo que hacían mis amigos de vacaciones por su cuenta, que el intercambio con gente que está a miles de kilómetros me encantaba, y ya está.
Lo que debería haber añadido es esto: «¿Quizá no eres lo bastante interesante como para que suelte el teléfono, imbécil?»
Porque sí, entre elegir escucharte hablar, a ti con tu jeta que apesta a Get27, y mirar las bonitas fotos de playa de mis amigos de vacaciones, elijo la opción 2. Y te jodes.
En general, dejar que la gente viva su vida y disfrute como le apetezca también está bien. El otro día veía a la Mormona mirando los vídeos que grabó del concierto de Eminem en su iPhone, y aunque yo nunca hago eso, me parecía tierno, le recuerda el concierto, y es su manera de disfrutar. ¿Y sabes qué? Me encanta subir por mi propia timeline de Instagram para ver las cosas que comía hace un año. Es así, es la vida, y si no estás contento, pues métete tu Nokia 3310 por el culo y vete a tomar por saco.
Un cordial saludo.
Crédito de la foto: Ilustración generada por IA
Por Paingout


